Massa y los límites de la tercera posición

 

La situación económica compleja que atraviesa el país tiende a polarizar el país y le quieta espacio a las alternativas intermedias entre el Gobierno y la oposición más nítida 

La difícil situación económica que vive, y que seguirá viviendo por un tiempo, la economía argentina, tiene lógicas consecuencias políticas. La mayoría de los analistas económicos prevén que habrá tres o cuatro trimestres con caída de la actividad, tasas de inflación altas, caída de salarios reales y nula creación de empleo privado. Ese cuadro recién empezaría a mostrar signos de recuperación en los primeros meses del año que viene. Esta situación debilita las perspectivas electorales del oficialismo pero también de la oposición menos dura. Los contextos económicos más complejos polarizan el escenario político y le quitan espacio a los que buscan ubicarse en una posición intermedia “rescatando lo bueno y cambiando lo malo” del gobierno. Oponerse pero sin pretender volver al pasado: ni Mauricio ni Cristina. Una especie de “tercera posición” tan cara a la cultura peronista.

El peronismo no K quiere recorrer ese camino y la figura política más identificada con el discurso de la avenida del medio es Sergio Massa.

La preocupación de la sociedad argentina está hoy concentrada en la cuestión económica y hay un sector importante que votó por Cambiemos y que hoy está descontento con la gestión del Gobierno. Y todo se explica por la economía porque en las otras áreas se cumplieron con las expectativas por los cuales se votó a Macri.

Estos votantes de Cambiemos que ahora están disconformes no se pasaron a otro espacio político y siguen siendo reacios, como siempre, al kirchnerismo. Están ahí, sin que ninguna expresión política los entusiasme. Su representación está transitoriamente vacante.

Ahí va Massa, dispuesto a buscar esos votantes a los que conoce bien porque fueron los que le acompañaron en su triunfo en las legislativas de 2013. Massa vuelve a tener exposición pública y seguirá en ese camino apuntando a las elecciones del año que viene. Para lograr sus objetivos tendrá que definir una estrategia consistente, que no ha sido el fuerte de su trayectoria política en la que predominaron los movimientos tácticos. La avenida del medio que vislumbraba amplia, terminó siendo angosta en un contexto de polarización creciente en las dos últimas elecciones. Massa sabe que no puede ganar compitiendo con el Frente Renovador porque ya transitó ese camino, sin éxito, en 2015 y 2017. Sus posibilidades crecerían si obtiene la candidatura presidencial en las eventuales primarias del peronismo federal. El kirchnerismo es territorio vedado porque el mito fundante del massismo es, precisamente, haber impedido la re-re de Cristina cuando ganó en 2013. La relación con el oficialismo arrancó en buenos términos pero se fue tornado conflictiva aunque no de manera homogénea porque sostiene acuerdos políticos con María Eugenia Vidal en la Legislatura bonaerense mientras que confronta con Macri que, a su vez, se refiere a él como“ ventajita”.

Sobre el futuro político de Massa las opiniones son más divergentes que con otras figuras. Los que consideran que puede ser un candidato competitivo en 2019 se basan en que es conocido por todo el electorado, tiene apoyo en la provincia de Buenos Aires, es creativo, audaz y conservó el apoyo de algunas figuras políticas con buena imagen pública como Robeto Lavagna. A su vez, el peronismo federal le puede dar la estructura de la cual carece porque la construcción política tampoco ha sido su fuerte. Por otra parte, se necesitan mutuamente porque el llamado peronismo federal o racional no puede construir una alternativa de poder sin una presencia en la provincia de Buenos Aires que concentra el 38% del padrón nacional. Por su parte, los que no le auguran un futuro promisorio argumentan que su insistencia en la avenida del medio no lo llevará a ningún lugar porque en las elecciones de 2019 sólo habrá lugar para dos: el oficialismo y una alternativa claramente opositora.

Además, las idas y vueltas de Massa lo convirtieron en una figura que no genera confianza en amplios sectores del electorado que se definen a su comportamiento político como errático y oportunista. Una imagen desde la cual es difícil construir una carrera presidencial exitosa.

Queda claro que existen pocos puntos de contacto entre estas dos visiones sobre el futuro político de Massa.

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