Lecciones del 14 de agosto para la política

(Columna del politólogo Carlos Fara)

En las primarias se cayeron varias creencias extendidas entre los dirigentes políticos.

Más allá del resultado electoral y el impacto de la fortaleza oficialista y la debilidad
opositora, quedan para la política mu chas lecciones que hablan de un probable cambio de paradigma sobre lo que conocíamos acerca de algunas reglas de juego imperantes. La Presidenta está tratando de imponer nuevos conceptos que se verá si son sostenibles, pero al menos el 14 de agosto dieron señales de aflorar. Veamos sucintamente 4 de ellos:

Si un Gobierno no está bien evaluado en los temas importantes para la opinión pública, su imagen positiva no será alta, y eso tendrá consecuencias electorales negativas:
Ese es un supuesto básico de la política democrática, y lo han verificado todos los gobiernos entre 1983 y 2003 en mayor o menor medida. Sin embargo, la gestión de
Cristina Kirchner en los últimos meses venía siendo mal calificada en tres cuestiones
básicas: seguridad, inflación y, algo menos, en desempleo. Sin embargo, esas cuestiones no influyeron el 14 de agosto, y difícilmente incidan el 23 de octubre. Por qué no influyó cada uno en particular requeriría de un artículo en sí mismo. Pero en primera instancia lo que sucedió es que la sociedad hizo un balance global de la gestión, sobre todo comparado con el período Menem. En dicho balance encontraba una cantidad de elementos positivos suficientes para renovar el crédito.

-Desde 1955 ningún proceso político tiene una sobrevida real a los 8 años:
Menem duró más porque la reforma constitucional le permitió sumar a los 6 años
iniciales otro período de 4, pero en 1997 pierde con la Alianza, y ya no tenía retorno. Si
CFK gana en octubre, por primera vez un proyecto se podría extender a los 12 años,
siempre y cuando exista normalidad institucional. Esto además se da en un marco particular: en todos los estudios para elecciones de todos los niveles, existía una clara tendencia a “no empezar de cero otra vez” con otro proyecto. La mayoría social está haciendo una apuesta fuerte a la continuidad de proyectos para tratar de asegurar cierta estabilidad de políticas en el largo plazo. Esto no implica que no esté demandado al mismo tiempo grandes cambios en las cuestiones pendientes.

-En el peronismo, sin los aparatos no se puede ganar:
Se especuló mucho con que los aparatos tradicionales –los gobernadores, los
intendentes del conurbano y las estructuras sindicales– no iban a jugar a favor de CFK para “pasarle facturas” por los cierres de listas legislativas, cierto destrato, los cortocircuitos con Moyano, la falta de obras públicas, etcétera. Si esa actitud existió, evidentemente no se notó. El domingo 14 la Presidenta no apostó precisamente a los aparatos (como sí hubiera hecho Néstor Kirchner) y ganó ampliamente. Esto se basa en la convicción de CFK acerca de que la opinión pública es la que manda. Este período preelectoral no se caracterizó por una gran generosidad con las obras públicas, entre otras razones por cuestiones de restricción presupuestaria. Y, sin embargo, los votos aparecieron igual. También se habló de que los “barones del conurbano” tenían acuerdos con Eduardo Duhalde y con Francisco De Narváez, y eso le iba a quitar muchos votos a Cristina: acuerdos deben haber existido, sin duda, pero en una elección tan masiva esas combinaciones tienen un efecto marginal. Desde otro punto de vista también se podría decir que el aparato radical nacional no hizo la diferencia esperada –comparado con Binner, por ejemplo– y que Duhalde trabajó con estructuras muy modestas.

-No se puede ganar una elección enfrentado a los medios, y mucho menos a Clarín:
A partir del 14 de agosto está claro que sí se puede. Quizá cabría aplicar la vieja frase de Perón: “En 1945, todos los medios masivos de comunicación estaban contra nosotros y ganamos las elecciones. En 1955, todos estaban a favor de nosotros, porque eran nuestros la mayor parte, y nos echaron, y en 1972 estaban todos en contra de nosotros y les ganamos por el 60%. De manera que todo es relativo en esta vida”.
Probablemente la dinámica gobiernos– medios ya no vuelva a ser la misma a partir
de ahora. Amén del resultado electoral, esta es una de las batallas ideológicas que
el kirchnerismo ganó en la opinión pública, la cual había empezado perdiendo claramente durante el debate de la nueva ley.

La primera experiencia de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias seguro
será más recordada por el 50% de CFK. Pero ese es solo un resultado electoral. Lo más importante está por debajo de la superficie.

(De la edición impresa)

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¿Good bye Perón? |
8 años atrás

[…] y daca con los gobernadores y los barones del conurbano. Lo comentamos en esta misma columna (“Lecciones del 14 de agosto para la política”, el estadista, nro. 39, septiembre, 2011): la Presidenta rompió el mito de que “en el […]

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