El vuelo corto del peronismo disidente

La cosecha electoral del peronismo disidente fue escasa el 14 de agosto y cuesta proyectarlo como un sector político relevante luego del 23 de octubre. En las semanas que restan para la elección presidencial, sus dos candidatos, Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá buscarán mejorar su desempeño, pero el futuro del peronismo disidente parece marcado por la fragmentación y con muchas de sus principales figuras insertándose en el macrismo o acercándose, incluso, a algunas de las variantes del oficialismo.

Luego del 23 de octubre, en el peronismo comenzará a delinearse lo que más adelante
será el poskirchnerismo y, por lo tanto, el antikirchnerismo duro que expresan los disidentes irá perdiendo razón de ser. Pero se trata de situaciones distintas.

La aspiración de Alberto Rodríguez Saá es sacar más votos que Duhalde porque pretende convertirse en el candidato peronista no K más votado. Tiene posibilidades de lograr ese objetivo pero, de todas maneras, los Rodríguez Saá han demostrado que tienen su fuerza muy concentrada regionalmente y un techo electoral muy bajo.

En el caso de Duhalde la situación es más complicada por cuanto no pudo lograr su objetivo, que era el de disputarle una parte significativa del voto peronista a Cristina
y así evitar que llegue al 50%. El resultado de Duhalde fue decepcionante porque había convencido a los segmentos más conservadores y antikirchneristas de la sociedad de que él aseguraba el disciplinamiento de los sectores sociales que se perciben como más conflictivos gracias al apoyo con el que contaría en estructuras gremiales y del conurbano bonaerense. Intentó, y no pudo, instalar la idea de que al kirchnerismo sólo le puede poner coto y desplazarlo otro peronista que saber jugar con las mismas reglas. Así Duhalde logró un mayor porcentaje de votos en Vicente López y San Isidro – alrededor del 20%– que en La Matanza y José C. Paz – en torno al 10%–. El ex Presidente no pudo sostener el mito de su fuerza dentro del aparato peronista del conurbano bonaerense.

Por lo tanto, retener los votos que obtuvo el 14 de agosto constituye un desafío dado que muchos de sus votantes pueden sentirse decepcionados. Su principal apuesta, al igual que en el caso del radicalismo, es conquistar algunas bancas en el Congreso, porque no tiene candidatos competitivos en ningún otro ámbito. Está claro que el futuro del peronismo no estará en las manos de los disidentes de hoy.

(De la edición impresa)

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