1945: Aquél 17 de octubre que nadie esperaba

(Columna de Fabián Bosoer y Santiago Senén González)

Lo ocurrido aquel día en que nació el peronismo –el Líder aclamado por las masas obreras en Plaza de Mayo– fue una construcción colectiva que desbordó a sus protagonistas.

El 8 de julio de 1945, el general Edelmiro Farrell anunciaba la convocatoria a elecciones y el levantamiento del Estado de Sitio. Había agitación en las calles y el coronel Perón, vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión, ya era un posible candidato. Su posición de hombre fuerte de aquella dictadura que llevaba dos años en el poder disgustaba a muchos de sus compañeros de armas, que especulaban sobre su futuro y terminaron pidiendo su renuncia, Perón acepta la imposición, pero previamente, el 10 de octubre, se le permite dirigir un saludo a los dirigentes gremiales: “La obra social cumplida es de una consistencia tan firme que no cederá ante nada y la aprecian no los que la denigran, sino los obreros que la sienten. Esta obra social, que sólo los trabajadores valoran en su verdadero alcance, debe ser también defendida por ellos en todos los terrenos […] Dejó firmado un decreto de aumento de sueldos y salarios que implanta además, el salario móvil, vital y básico”.

Al producirse el relevo de Perón y su posterior detención en la isla Martín García, el secretariado de la CGT analiza los acontecimientos y advierte la existencia de “una ofensiva patronal para arrasar con las conquistas gremiales”. El martes 16 de octubre se reúne el Comité Central Confederal de la CGT para considerar, como único punto, la convocatoria a una huelga general para el 18 de octubre. La decisión de la CGT llegó tarde: apenas terminada la votación –era la una de la mañana del 17– grupos de trabajadores de todo el país se movilizaban en forma espontánea. El motivo del paro fue “Defender las conquistas sociales frente a la reacción”. Y el de la gente en la calle, buscar a Perón para que nuevamente volviera a la Secretaría de Trabajo

La declaración de la huelga general expresa: “Contra la entrega del Gobierno a la Corte Suprema y contra todo el Gabinete de la oligarquía; formación de un gobierno que sea una garantía de democracia y paz y que consulte a las organizaciones de trabajadores; realización de elecciones en la fecha fijada; levantamiento del Estado de Sitio y libertad a todos los presos civiles y militares que se hayan distinguido por sus claras y firmes convicciones democráticas y por su identificación con la causa obrera; mantenimiento y ampliación de las conquistas sociales y aplicación del decreto ley de aumento y salario móvil”

Cuando la delegación cegetista abandonó la Casa de Gobierno, tras entregar su declaración, ya había centenares de obreros frente al Hospital Militar, donde estaba Perón, y otros tantos venían desde los alrededores de Buenos Aires hacia Plaza de Mayo. Cerca de la medianoche, Perón, liberado pocas horas antes, llega a la Casa Rosada, habla a los trabajadores y expresa que había pedido su retiro del servicio activo del Ejército y que “ahora llega la hora, como siempre, para que vuestro secretario de Trabajo y Previsión que fue y que seguirá luchando al lado vuestro por ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices”. Los acontecimientos del miércoles 17 de octubre de 1945 otorgaron un significado inesperado al jueves 18, el día después. En Buenos Aires grupos llamados “descamisados” pintaban con carbón y tizas frases peronistas en las paredes. Jinetes y ciclistas desfilaron por la calle Florida.

El paro no fue una huelga reivindicativa más. Tuvo la activa participación de otros núcleos sindicales, como la de los gremios integrados en la USA y la de los sindicatos autónomos. La pueblada del día anterior resignificaba los objetivos de la central sindical y si el 17 de octubre estaría destinado a convertirse en la instancia fundacional de una nueva presencia política en la Argentina, el 18 mostró a la dirigencia que la movilización popular iba por delante. Mariano Plotkin, en “Mañana es San Perón” señala que “aunque la huelga había sido declarada para el día 18, ya desde el 16 la agitación de las bases de algunos sindicatos se había tornado difícil de controlar”. Los hechos del 17 tomaron por sorpresa a todo el mundo. La CGT se mostró sorprendida. El número de la revista oficial de la CGT, publicado luego de esa fecha, no mencionaba ni a los eventos del 17 ni a Perón. Toda la atención se centraba en la huelga del 18 que había sido decretada por la central sindical.

El viernes 19 de octubre, los dirigentes de la CGT reanudaron las sesiones del Comité Central Confederal para evaluar los acontecimientos y analizar los resultados de la huelga. Durante las tres horas que dura el encuentro en el edificio de la Unión Tranviaria, el secretario general Silverio Pontieri llevó la voz cantante haciendo un resumen de lo acontecido. “El paro fue absoluto y puedo afirmar que jamás se hizo en nuestro país y posiblemente en ninguna parte de América un movimiento de huelga tan unánime, ordenado y disciplinado como el que efectuamos”, dijo. Y agregó más adelante: “Las reclamaciones que motivaron la declaración de la huelga fueron debidamente atendidas por las superiores autoridades de la Nación y en su cumplimiento empeñó públicamente su palabra el señor presidente, general de división Edelmiro J. Farrell, según se desprende del texto de su discurso, pronunciado en la noche del 17 de octubre desde los balcones de la Casa de Gobierno, frente a grupos de trabajadores y a la masa del pueblo congregada en la histórica Plaza de Mayo y transmitido en cadena por Radio del Estado a todo el país”. Ya en el final de la reunión, Libertario Ferrari, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado planteó “el problema que crea al país la intromisión del imperialismo extranjero por intermedio de su personero máximo Mr. Braden”. Advierte entonces Ferrari que “es tiempo ya de que la CGT propugne la adopción de medidas fundamentales para recuperar la economía nacional, tal como la nacionalización del Banco Central”.

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