Cambiemos no logra armarse en La Pampa

(Columna de Norberto Asquini)

El distrito es uno de los ejemplos de cómo las diferencias entre el PRO y la UCR para consumar la alianza para 2017 han pesado más que los beneficios. Pero parece más la excepción que la regla.

El gobierno del presidente Mauricio Macri quiere imponer la marca política “Cambiemos” de cara a las elecciones de 2017. El que bajó la orden en ese sentido fue el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Y para eso se empezaron a conformar las mesas provinciales, en las que confluyen el PRO, la UCR y aliados.

La conformación se hace más fácil en provincias donde el PRO o la UCR gobiernan (la provincia y la ciudad de Buenos Aires en el primer caso; Mendoza o Jujuy, en el segundo). Sin embargo, eso no significa unanimidad, y hay escenarios donde la relación del PRO y la UCR se ha tensado, ya que ambas disputan el mismo espacio político. Cambiemos avanza, pero no cuaja de la misma manera en todos lados.

La Pampa es uno de los ejemplos de cómo las diferencias han sido más importantes que los beneficios de consumar la alianza para 2017. Pero parece más la excepción que la regla. En la provincia, la estructura de los radicales ha sentido el avance de los macristas alentados por tener de su parte al Gobierno Nacional. La UCR pampeana es la principal fuerza de oposición al PJ -que gobierna ininterrumpidamente desde 1983- y la relación con el PRO ha sido más que tensa. Por ese motivo, sus dirigentes intentan blindar el FREPAM (Frente Pampeano), la coalición que comparten la UCR y el Partido Socialista desde 2007. De hecho, en una reunión que mantuvieron los tres principales legisladores nacionales del partido (los diputados Francisco Torroba y Daniel Kroneberger, y el senador Juan Carlos Marino), se lanzó la posibilidad de que en las dos cámaras del Congreso Nacional se conformen por separado de la UCR bloques con la sigla FREPAM. Torroba, el principal referente y ex candidato a gobernador en 2015, es quien pone más reparos a una alianza que a nivel nacional considera que excluye al radicalismo y no se concreta en una verdadera coalición de gobierno.

El PRO pampeano, encabezado por su principal referente, el secretario de Deporte y ex futbolista Javier “Colo” Mac Allister, lanzó hace unos días la propuesta de integrar la Mesa Cambiemos pampeana. Fue durante una actividad barrial que contó con la presencia del intendente la capital Santa Rosa, el radical Leandro Altolaguirre. Pero hubo pocos dirigentes más de la UCR.

La relación nunca fue buena entre la UCR y el PRO en tierras pampeanas, aunque fueron aliados en la misma boleta en 2015. En la onda nacional de Cambiemos, el FREPAM y Propuesta Federal se unieron como Propuesta FREPAM para esa coyuntura. Una sociedad electoral que duró apenas hasta el día de la elección. A partir de allí, el PRO rompió con la UCR y separó sus bloques legislativos tanto en la Cámara de Diputados provincial como en los Concejos Deliberantes donde ambos tenían representantes. Y se quedó con todos los cargos de organismos nacionales en la provincia.

Para 2017 todo parece indicar que Cambiemos en La Pampa se compondrá solamente por el PRO y sus aliados que integran en lo local Propuesta Federal, más algunos radicales. Y que la UCR y el PS irán como FREPAM. La división está planteada y esto genera diferencias al interior del radicalismo.

Pero no en todas las provincias patagónicas hay resistencias a la integración de Cambiemos.

 

La Patagonia

Tal vez Chubut sea la más complicada. La mesa provincial del frente fue ratificada en una reunión en Comodoro Rivadavia. Está integrada por la UCR y una parte del PRO. Mientras el referente del macrismo, que no asistió al encuentro, tiene contactos con el oficialista Chubut Somos Todos del gobernador Mario Das Neves, lo que enturbia la relación.

En Neuquén, la mesa fue conformada más fácilmente. Allí ese espacio compite con el peso del local Movimiento Popular Neuquino (MPN) y el PJ, por eso todo quedó allanado para que la UCR liderara su concreción con el intendente de la Ciudad de Neuquén, Horacio Pechi Quiroga, a la cabeza.

En Río Negro, el radicalismo intenta frenar la fragmentación a la que lo llevó su derrota electoral. La UCR está dividida en torno a conformar Cambiemos con el PRO. Algunos afirman que hay que seguir los lineamientos nacionales y otros ven con malos ojos la “peronización” del macrismo.

En Tierra del Fuego, el radicalismo también sufre divisiones en torno a la figura del ex candidato a gobernador Federico Sciurano. Y los radicales ponen reparos a la relación que el Gobierno Nacional ha sostenido con la gobernadora Rosana Bertone.

Mientras tanto, en Santa Cruz la alianza local se llama Unión para Vivir Mejor (UPVM) y es liderada por el radical Eduardo Costa. En ese marco se dará la mesa de Cambiemos, y allí se dirimirán las internas.

No obstante, y más allá de las lógicas provinciales, de las diferencias entre sus socios y de las críticas radicales a la falta de integración de una verdadera coalición de gobierno que los haya tenido en cuenta, Cambiemos va tomando forma pensando en 2017.

 

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