Macri reunió a los intendentes

(Por Facundo Matos Peychaux)

Los considera socios en la gestión y centrales para la aplicación de políticas públicas y la proyección de una imagen federal. Además, aspira a sumar a varios de ellos de cara a las elecciones de 2017.

 

El Gobierno logró reunir el 30 de septiembre pasado en Tecnópolis a casi 2000 intendentes de diferentes partidos políticos y provincias de todo el país. La cita, de la que participó Mauricio Macri junto a varios de sus ministros, tuvo varias intenciones.

Por un lado, el encuentro plasmó la mayor vinculación que vienen teniendo los jefes municipales con la Nación desde que Macri asumió la Presidencia. “Se está observando un cambio de paradigma en la relación entre los gobiernos municipales y el Gobierno Nacional. Los municipios tenemos ahora una relación más directa con los ministerios nacionales”, celebra el intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Raúl Jalil, con lo que coincide Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero.

La tendencia no es enteramente nueva ni únicamente local. Ya Néstor Kirchner se preocupaba por mantener un diálogo afianzado con los intendentes, más allá de los gobernadores. Especialmente, con aquellos del Gran Buenos Aires (GBA), clave para el peronismo y para mantener el control de la conflictividad social.

Pero además, se trata de una tendencia cada vez mayor en muchas partes del mundo. “Es un fenómeno generalizado que tiene que ver con dos puntos. Por un lado, con los procesos de descentralización y de democratización que se dieron tanto en Europa como en América Latina a partir de los ‘80. Algunos hablan de un nuevo ciclo de las ‘ciudades’ que ya no están bajo la tutela del gobierno central, y en este proceso, Buenos Aires, en 1996, y México, en 1997, son las dos últimas ciudades en elegir su alcalde por medio del sufragio universal. Es sin duda un cambio mayor”, explica Marie France Prevot Schapira, geógrafa de la Universidad de París. El segundo punto, como señala el director del Programa de Ciudades de Cippec, Gabriel Lanfranchi, es que “el mundo se volvió urbano”. “Desde 2008, y por primera vez en la historia de la humanidad, más del 50% de la población vive en ciudades y las proyecciones indican que para fin de siglo el proceso de urbanización global habrá terminado. Esto nos pone ante un nuevo escenario donde la coordinación metropolitana será clave para garantizar la eficiencia y la equidad en los sistemas urbanos”, sostiene. Con 91% de la población ya residiendo en zonas urbanas, Argentina no está al margen de ese fenómeno.

En este marco, el Gobierno propone a los intendentes una mayor vinculación con la Nación sin intermediarios, tanto a la hora de la transferencia de recursos como en la coordinación de políticas públicas. En el Gobierno entienden que los intendentes –primer mostrador para el reclamo por parte de los vecinos, como se suele decir– son quienes más conocimiento tienen de la situación en sus ciudades y por tanto, quienes tienen que llevar adelante las obras más chicas y la aplicación de las políticas públicas que nazcan desde el gobierno central. “El Presidente considera a los intendentes y a los gobernadores como socios de este equipo para resolver problemas”, señaló en ese sentido, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. “Nación no puede hacer cualquier tipo de obra pública en los gobiernos municipales porque no tiene sentido. En el pasado se hacían de esta manera obras muy chiquitas y obras grandes, desde el enripiado de algún camino hasta una represa hidroeléctrica. Eso también hay que ordenarlo”, agregó, durante el encuentro.

Sin embargo, el evento además empezó a delinear una búsqueda política por parte de Cambiemos. Camino a las elecciones del año próximo, el oficialismo nacional apuesta a consolidar su relación con los jefes municipales de peso territorial. “Cambiemos tiene un espíritu frentista y en torno al trabajo de gestión desde su origen. Si hay algunos intendentes de otros espacios que representen nuestros valores y que se sientan cómodos en nuestro espacio, no habrá ningún inconveniente en que –luego de este año, que es de gestión–  se incorporen a Cambiemos”, asegura Lucas Delfino, subsecretario de Asuntos Municipales del Interior.

A pesar de los cruces que le implica con la UCR, su principal socio, la apertura del Gobierno apunta no solo a los cerca de 1000 intendentes de fuerzas vecinales y terceros partidos del país, sino también a los más de 800 ediles peronistas. En línea con ese objetivo, el oficialismo busca consolidar la marca Cambiemos, más flexible que PRO para contener a intendentes justicialistas.

De todos modos, las puertas no estarán abiertas para cualquiera de ellos sino a los que puedan mostrar eficacia, gestión y transparencia, entre otros valores que buscó proyectar siempre el oficialismo. “Respetando nuestra base, que es una matriz frentista, acá a los que queremos incorporar es a los mejores dirigentes para ir hacia una Argentina que queremos, no importa la red partidaria que tengan. En el interior del país hay muchos intendentes peronistas nuevos en ciudades importantes que tienen la misma visión de Argentina, representan los mismos valores y tienen gestiones transparentes y honestas”, apunta Delfino, en ese sentido.

El encuentro, además, le dio una ocasión más al Gobierno para reflejar las imágenes de “trabajo en equipo” y de federalismo que busca proyectar y para seguir mostrándose como la contracara del kirchnerismo en todas las áreas. En ese sentido, Frigerio llamó a construir un país “verdaderamente federal” y destacó: “Por primera vez en la historia del país se plantea la idea de que tenemos que trabajar en equipo”.

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