Las huelgas del ’36 y la crisis europea

(Columna de Santiago Senén González y Fabián Bosoer)

Hace 80 años, comenzaba la Guerra Civil española y el conflicto social sacudía en Argentina la hegemonía conservadora.

 

En la segunda mitad de los años ’30 del siglo pasado, señalados por muchos historiadores como “la Década Infame” por el fraude que impusieron los conservadores y militares en el poder, el conflicto social y las luchas del movimiento obrero se fraguaron al calor de la crisis europea, con acontecimientos decisivos como la Guerra Civil española, el enfrentamiento entre fascismo y antifascismo, y finalmente, la Segunda Guerra Mundial.

Los principales partidos opositores al gobierno del general Agustín P. Justo habían comenzado, en 1936, a establecer lazos para conformar un frente político que se impusiera a la hegemonía conservadora; una estrategia que en España, Francia y Chile resultaría relativamente exitosa. Para celebrar el Día del Trabajador de ese año, las máximas figuras del radicalismo, el socialismo y la democracia progresista se unieron por primera vez en un acto masivo. Y en el Congreso, mientras los representantes de esos tres partidos fundaban el “Frente Popular”, las fuerzas de la Concordancia se alineaban en el “Frente Nacional”. Por diferentes motivos, el Frente Popular no prosperaría en nuestro país. En España, llevaba a la presidencia a Manuel Azaña pero comenzaba el levantamiento militar contra la República, mientras en Alemania e Italia, Hitler y Mussolini consolidaban sus dictaduras nazi-fascistas y avanzaban en sus proyectos de expansión más allá de sus fronteras.

En Argentina, la mayor movilización sindical de la época culmina el 7 de enero del ’36 con una huelga general de 48 horas en apoyo de los albañiles que estaban en conflicto. La huelga de los obreros de la construcción estaba conducida por el sindicato de orientación comunista, liderado por Rubens Iscaro y Pedro Chiaranti, en cuya fundación ambos habían participado un año antes. El paro de los alba- ñiles se prolongó por espacio de tres meses y culminó con esa huelga general solidaria.

LA HUELGA GENERAL DEL ’36

El 7 de diciembre de 1935, mientras comenzaban las negociaciones entre las organizaciones sindicales, las patronales y el Departamento Nacional del Trabajo, se formó el Comité de Defensa y Solidaridad con los Obreros de la Construcción que fue el que declaró la huelga general en apoyo al movimiento de la construcción. Los Obreros de la Construcción se encontraban en huelga desde el 23 de octubre de 1935, en demanda de mejoras salariales, reconocimiento del sindicato, descanso dominical, jornada de cuatro horas los sábados, abolición del trabajo a destajo y responsabilidad empresaria en los accidentes de trabajo.

La gran huelga comenzó el 7 de enero con un paro de transportes, concentraciones y marchas de los huelguistas. En un primer momento se produjeron movilizaciones y choques callejeros, luego la policía se retiró y las calles se poblaron de manifestantes. Los miembros del Comité de Defensa y Solidaridad que permanecían en libertad declararon la continuación de la huelga el 8 de enero, en demanda de la libertad de los presos. Al día siguiente, volvieron a producirse manifestaciones, concentraciones y choques callejeros con la policía. En su transcurso, fueron detenidos varios miembros más del Comité de Huelga, y el local del sindicato y los comedores obreros fueron clausurados por la policía. En consecuencia la dirección de la huelga continuó desde la ilegalidad, hasta el 13 de enero en que el gobierno liberó a los dirigentes presos y permitió la reapertura del local del sindicato. La huelga general buscaba el apoyo de otras fracciones políticas y organizaciones gremiales y terminará transcendiendo sus alcances originales. Sus protagonistas no fueron sólo los obreros encuadrados en la organización sindical sino también los desocupados y los que formaban las capas más pauperizadas del proletariado. En las acciones de lucha callejera no sólo participaron hombres adultos sino también muchachos, mujeres y niños.

LA CGT Y EL FRENTE POPULAR

A principios de 1936, durante los días 31 de marzo, el 1 y 2 de abril, se reúne el Congreso Constituyente de la Confederación General del Trabajo. La CGT-Independencia, que nucleaba a socialistas y comunistas convoca a un acto para el 1º de mayo y asume la misión de reunir a los principales sectores populares. Están allí los partidos socialista, radical, demócrata progresista y comunista, y al movimiento estudiantil. Hay una sintonía con los frentes populares que accedían al poder en España y Francia.

El resultado fue una manifestación sin precedentes, que se estimó en más de 160.000 personas. En aquel acto hablaron connotados dirigentes: por la CGT, José Domenech; por el Partido Comunista, Paulino González Alberdi; por la Unión Cívica Radical, Arturo Frondizi; por el Partido Demócrata Progresista, Lisandro de la Torre, y por el Partido Socialista, Mario Bravo, como también Enrique Dickman, Nicolás Repetto, Emilio Ravignani y Francisco Pérez Leirós, entre otros. Asistieron cuarenta y tres organizaciones gremiales, en su mayoría incorporadas a la central obrera. Sumaban en total 116 los delegados que representaban a los gremios más importantes del país: ferroviarios, empleados de comercio, obreros del Estado, tranviarios, municipales, textiles, del vestido, de la alimentación, construcción, panaderos, obrero, de la carne, metalúrgicos y de la madera.

El 23 de mayo en la Plaza de la República se inauguraba el Obelisco, proyecto del arquitecto Alberto Prebisch construido por la empresa alemana Siemens y convertido en gran símbolo porteño. Meses más tarde, otro era el paisaje social y político del país y el carácter de su proyección internacional: en diciembre comenzaba en Buenos Aires la Conferencia Interamericana para la Consolidación y el Mantenimiento de la Paz, con la presencia del presidente de los EE.UU. Franklin D. Roosevelt y los cancilleres de todo el continente, con el presidente Justo y el canciller Saavedra Lamas como anfitriones. La iniciativa de paz quedaría en el camino, superada por las alternativas del conflicto europeo, en un mundo que se encaminaba a la catástrofe


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