“El PRO despejó los peores temores en el Congreso”

(Por Facundo Matos Peychaux)

El politólogo norteamericano Mark P. Jones es especialista en el ámbito legislativo y ha realizado numerosas investigaciones acerca del Congreso argentino. En diálogo con el estadista, analiza el escenario legislativo en los primeros cinco meses tras el cambio de Gobierno.

Tenemos después de muchos años un escenario de gobierno dividido. Pasados algunos meses para analizar, ¿cómo cambió la política argentina ese dato?

Un fenómeno que resalta es el papel más destacado que está teniendo el Congreso en el diseño y debate de las políticas públicas. Venimos de una época durante cual su protagonismo era reducido. En cambio, ahora el Congreso y los actores que manejan algún puñado de diputados y senadores, como los gobernadores o los líderes partidarios, por ejemplo, son mucho más relevantes en este contexto.

¿Por eso es que varias de las discusiones políticas centrales en estos meses se dieron en torno a leyes presentadas en el Congreso, como el acuerdo con los holdouts, o la ley antidespidos?

Sí, es un buen ejemplo del hecho que hoy en día el Congreso es uno de los escenarios principales de la política en la Argentina, algo que no ha sido desde hace más que una docena de años.

¿Cómo evalúa la estrategia legislativa del macrismo en estos meses?

La estrategia ha sido prudente, y lista en el sentido que escogió para su primera “batalla” el acuerdo con los holdouts, un acuerdo que casi todos los actores políticos argentinos -salvo el kirchnerismo (algunos de ellos en privado) y la izquierda- sabían era necesario, aún con el sabor amargo de haberle dado la victoria a los buitres.

Una de los grandes incógnitas que presentaba el PRO cuando ganó era precisamente la capacidad que tendría para armar una coalición legislativa estable y exitosa e incorporar la gimnasia política de negociar con el Congreso. ¿Se lograron despejar esos temores o todavía no?

Es una experiencia prematura todavía, pero el manejo hasta ahora ha sido por lo menos de un nivel suficiente para despejar los peores temores de una incapacidad total o un choque frontal de poderes constitucionales. Despejaron los peores temores, pero no todos los temores. Sobre todo, pensando en el futuro en general y particularmente si se da un futuro sin un crecimiento económico importante.

En la provincia de Buenos Aires, Vidal logró una coalición legislativa mucho más estable que Macri a nivel nacional. ¿Cuáles fueron las diferencias?

Hay cuatro diferencias importantes. Primero, que la provincia de Buenos Aires es el baluarte del massismo. Eso significa que Massa tiene una tropa de peso importante y bastante leal en La Plata, y como maneja territorio en la provincia, tiene grandes ventajas para llevarse bien con el gobierno provincial. El segundo es que en la provincia pesa un poco más el reparto de recursos que las políticas más programáticas o ideológicas en relación al caso del nivel nacional. Y generalmente, es más fácil armar coaliciones legislativas sobre el base del reparto de recursos que sobre consensos programáticos o ideológicos. Más cuando existe una lupa mediática sobre todo lo que pasa en el Congreso que limita la habilidad de actores claves de llegar a consensos para que no se enojen sus seguidores más dogmáticos. El cuarto, es que al contrario del caso en el Congreso donde una coalición legislativa entre Cambiemos y el massismo no garantiza una mayoría absoluta en ninguno de los dos recintos (y ni cerca en el Senado), en La Plata Cambiemos más el Frente Renovador da una coalición ganadora mínima (“mínimum winning coalition”), tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

¿Cómo ve el rol que está teniendo el massismo en el Congreso?

En el Senado, el massismo no tiene mucha relevancia. Al contrario, en Diputados, es un ejemplo excelente de un “jugador pivote” (“pivot player”), en que si el massismo apoya un proyecto de ley del gobierno o del kirchnerismo, tiene grandes posibilidades de éxito, mientras que si el massismo se pone en contra de un proyecto de ley del gobierno o del kirchnerismo, tiene grandes posibildades de fracaso.

La disciplina partidaria que siempre caracterizó a los bloques y al peronismo, esta vez falló en el caso del FpV en Diputados, que se dividió. ¿Por qué? ¿Y por qué no sucedió lo mismo en el Senado?

El bloque en el Senado es menos kirchnerista que peronista y hay una mayor proporción de senadores en el bloque del FpV que piensan más en el bienestar de su provincia o su gobierno provincial que en el caso de Diputados, donde hay una mayor proporción de legisladores que vienen de provincias donde hay gobernadores del PRO, radicales o peronismo anti-K.

Pensando a futuro, el de Macri no es el primer caso de un Gobierno que asume con minoría en el Congreso, y la experiencia muestra que en los años siguientes -elecciones y transfugismos mediante- los Presidentes logran mayorías. ¿Cree que va a darse eso en este caso? ¿Qué futuro augura para el Gobierno en el Congreso?

El gobierno de Macri no es el primer gobierno de asumir con minoría en el Congreso, pero en la gran mayoría de los otros casos en Argentina y en la región la brecha entre el apoyo que disfrutaba el Presidente y una mayoría absoluta no era tan grande como en este caso. Particularmente cuando pensamos en el Senado y si pensamos en la brecha entre el bloque del PRO y el estatus de mayoría, y no la brecha entre Cambiemos y el estatus de mayoría. Creo que el futuro para el Gobierno en el Congreso va a depender mucho de factores económicos. Si puede reducir la tasa de inflación, aumentar la inversión y conseguir un crecimiento económico importante, va a tener recursos para repartir, altos niveles de apoyo en la opinión pública y va a mantener contentos a los gobernadores peronistas -y los diputados y senadores que responden a ellos-. Así, no van a tener muchas ganas de ponerle palos en la rueda de alguien que tenga el poder de cerrar el grifo y que tenga el apoyo del pueblo. En contraste, si sigue la inflación, no viene la inversión esperada y no llega el crecimiento económico, es posible que del grifo solo salgan gotas y que la gente esté de mal humor. En ese caso, los costos de poner palos en la rueda son menores y los beneficios electorales, más altos.

¿Qué importancia tendrán para Cambiemos las elecciones legislativas de medio término?

Las elecciones de 2017 van a ser críticas para Macri y Cambiemos. La primera meta será que Cambiemos llegue a tener mayoría propia en Diputados a partir del 10 de diciembre de 2017. Al mismo tiempo, veremos una pugna adentro de Cambiemos que podría bajar la proporción de diputados radicales y aumentar la proporción que pertenece al PRO. No en una forma dramática que pudiera llevar Cambiemos a una ruptura, pero sí será una pugna importante, sin dudas. En el Senado, Cambiemos no tiene posibilidades de llegar a ser mayoría, pero la meta igual va a ser aumentar la tropa propia en una forma importante, con énfasis particular en abultar el peso de los senadores PRO.

Esta entrada fue publicada en Edición 141. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 − tres =