En economía, el Gobierno apuesta al segundo semestre

La primera crítica que recibió el Gobierno por parte de la oposición es todas sus medidas económicas iniciales apuntaron a favorecer a los sectores de mayor poder. La eliminación o reducción en el caso de la soja de las retenciones sumado a medidas en el mismo sentido para la minería eran la base de los argumentos opositores. “Ni un sola medida favoreció a los pobres” se sostenía. El Gobierno tomó nota y en las últimas semanas comenzó a tomar varias medidas de contenido social. Y, además, hizo anuncios específicos para la provincia de Buenos Aires dejando en claro la prioridad política que tiene ese territorio al PRO. Allí cuida a un distrito que es clave para la gobernabilidad y a su principal figura luego de Mauricio Macri que es la gobernadora Vidal.

Pero, en la lógica del PRO, la solución al problema social vendrá de la mano de la economía. Y a partir de haber cerrado el acuerdo con los fondos buitre, creen que se abre un horizonte completamente nuevo.

LA ESTRATEGIA

El Gobierno apuesta a que la inflación comenzará a bajar en el segundo semestre del año. A partir de junio, el IPC tendrá todos los meses “un uno adelante” les dijo el ministro Prat-Gay a los diputados del interbloque de Cambiemos.

Los analistas económicos tienden a compartir ese pronóstico. Sin embargo, no está claro cuales será el camino que transitará el Gobierno para lograrlo. Hasta ahora se limitó a sostener que la política de menor expansión monetaria que comenzó en diciembre opera con un rezago de seis meses y por lo tanto sus efectos recién se sentirán hacia mediados de año. Hasta allí lo explícito. Y que parece poco frente a la magnitud del problema. Pero es evidente que en la desaceleración de la tasa de inflación, que vendrá luego de los meses de abril y mayo en los cuales pegará fuerte el aumento de tarifas, influirán dos factores de los que nadie se quiere hacer cargo: el estancamiento del consumo y un dólar que se atrasa nuevamente.

Pero ese camino no sirve para el otro desafío del Gobierno que es lograr que a partir de fines de año la economía vuelva a crecer. La apuesta será a diseñar un programa monetario y fiscal a partir del cual fijar metas de inflación descendentes y que sean creíbles para los agentes económicos. Las autoridades buscarán trabajar sobre las expectativas.

Más complejo será recuperar la senda del crecimiento en el corto plazo. El frente externo no ayuda porque el principal destino de las ventas argentinas es Brasil que está inmerso en una recesión y una crisis política. La apuesta del gobierno es a que se incremente la tasa de inversión pero eso no se dará como consecuencia de la afinidad de los empresarios con el gobierno sino por factores objetivos. Aún no está clara la estructura de costos con las que deberá trabajar el sector privado pero, sobre todo, no se visualizan todavía grandes oportunidades de negocios productivos que justifiquen hundir capital. Probablemente el factor más dinámico lo constituirá la obra pública que comenzará moverse hacia fines de año. La inversión privada, y sobre todo para nuevos emprendimientos y no limitada a la compra de activos existentes, es la que más demorará.

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