PS, UCR y PRO, desalineados

(Columna de Mauricio Maronna)

Los socios del FPCyS, que hoy gobierna Santa Fe, tienen diferentes posturas nacionales.

En Santa Fe se vive una situación extraña, inédita y hasta compleja en términos políticos. Gobierna el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), que tiene como principales socios al Partido Socialista y a la Unión Cívica Radical pero, a la vez, el radicalismo está alineado nacionalmente con el PRO en Cambiemos y el Ejecutivo Nacional.

La cuestión resultaría una alquimia más si se tratase de partidos mancomunados mínimamente en los dos planos, pero los socialistas han sido, después del kirchnerismo, los más duros críticos del Gobierno Nacional. Esta falta de linealidad de los planetas tendrá una fecha de vencimiento: las elecciones legislativas de 2017.

Desde la UCR y el PS han blanqueado la posibilidad de que en los comicios de medio término se presente una “división de bienes” porque, además, esa fragmentación en paradas nacionales ya tiene varios antecedentes.

LA INTERNA DE LA INTERNA

El numen del problema, sin embargo, es que la UCR podría quedar con referencias dirigenciales en los dos bandos. No todo el radicalismo santafesino está feliz con la integración en Cambiemos. Se dobla pero no se rompe, dicen los más optimistas.

Los más entusiastas fogoneros de la alianza nacional están representados en el Grupo Universidad, ámbito en el que participan el actual intendente de Santa Fe y presidente del partido a nivel nacional, José Corral y Mario Barletta, la histórica referencia de la ciudad capital, que también condujo la Intendencia y el centenario partido. El sector cuenta como aliado al Movimiento de Afirmación Radical (MAR), que tiene una estructura de mayor densidad en el sur de la provincia.

Por afuera de ese conglomerado aparece el Nuevo Espacio Organizado, una conjunción final de siglas dispersas que ha hecho causa común con el socialismo a la hora de gobernar la provincia. El actual vicegobernador, Carlos Fascendini y el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, abrevan en ese vector, entre otros muchos dirigentes que también son parte de la administración socialista-radical.

Unos y otros fueron convocados más de una vez a reuniones y tenidas gastronómicas que, entre bogas, pacúes y tiras de asado, derivaron en discusiones, planteos y replanteos, pero sin que nada haga presumir una luz hacia el final del túnel.

En el socialismo existe la creencia de que el intendente Corral ya largó su candidatura a gobernador para 2019 en sintonía con el macrismo y critican por lo bajo sus pretensiones por adelantado. “Que se definan: o están con Macri, con la derecha, o se quedan con nosotros. No hay lugar para ambigüedades”, repiten como un mantra. En la Casa Rosada le dan palmadas a Corral: “Es nuestra referencia en la provincia”.

PS, CRITICO

Para colmo de males, la relación entre el Gobierno de Miguel Lifschitz y Balcarce 50 lejos está de ser la mejor desde que los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci emprendieron el raid por territorio santafesino en calidad de prófugos. En aquel tórrido enero, las autoridades de seguridad de provincia y Nación discutieron a los gritos por los operativos de seguridad y, al final de todo, anunciaron de manera errónea que los dos prófugos que quedaban por detener habían sido capturados.

“Mauricio estaba con mucha bronca, incluso se negaba a recibir a Lifschitz en la reunión con todos los gobernadores en Olivos. Lo tuvimos que convencer”, narró una fuente de la Jefatura de Gabinete. Lifschitz -que tiene un estilo dialoguista y componedor- fue transitando luego una mejor relación que tuvo su clímax con el voto favorable al acuerdo con los holdouts de los diputados nacionales socialistas.

Esa relación, que pasó de fría a tibia, volvió a tensarse con las durísimas declaraciones de Antonio Bonfatti (ex gobernador y hoy presidente de la Cámara de Diputados) contra la política económica del macrismo, a quien comparó con el menemismo. Aunque parecía que Lifschitz mantendría su posición moderada, el domingo 3 mostró su preocupación por las subas de tarifas y habló de su pesimismo por el costo social que ya se refleja en las ciudades de Rosario y Santa Fe.

El presidente del bloque de diputados provinciales del Frente Progresista, Eduardo Di Pollina, cruzó la raya y comparó la política económica con la de José Martínez de Hoz. ¿Cómo convivir en el mismo frente con Corral, férreo aliado de Macri y punta de lanza del macrismo en Santa Fe, sin que la coalición se haga trizas? La pregunta no es de respuesta fácil.

Otro aderezo que le otorga mal gusto a las conjunciones políticas viene desde el lado del PRO Santa Fe. El diputado provincial macrista Roy López Molina acusó a los radicales de “cobrar en dos ventanillas”, los tildó de “incoherentes políticos” y los convocó a hacer las tareas. Curiosamente, o no tanto, la síntesis fue la misma que hacen los socialistas: “O están con ellos o están con nosotros”.

En ese ir y venir de chicanas y acusaciones, la UCR santafesina deberá dirimir próximamente en internas su futura conducción, hoy en manos de Barletta. Desde el sector alineado con el socialismo piensan en presentar una lista propia que derrote al Grupo Universidad. “Si Corral pierde la interna se caerán sus chances de imponer Cambiemos en Santa Fe y caerán sus acciones con Macri. El no puede ofrecerle otra cosa que no sea un triunfo en Santa Fe”.

Al margen de especulaciones, lo que definirá el futuro de los alineamientos serán los resultados de la gestión nacional. Una buena Presidencia de Macri arrastrará a los intendentes macristas y pondrá a prueba la viabilidad del Frente Progresista, una isla política que no pudo reproducirse en ningún otro lugar de la Argentina que no sea Santa Fe. Lo propio podría decirse si es Lifschitz el que logra cambiar cierto cansancio santafesino con las gestiones progresistas.

Por lo pronto, los socialistas tienen para 2017 su candidato a diputado nacional: Bonfatti. Aunque el ex gobernador lo niegue, ganar los comicios de medio término será clave para intentar volver luego a la Casa Gris. Ese gambito está destinado también a desafiar a Corral, quien necesita mayor índice de conocimiento extendido en todo el territorio. ¿Habrá un duelo Bonfatti versus Corral o la sangre no llegará al río?

La respuesta, diría Bob Dylan, aún está en el viento. Al igual que el futuro de la coalición.

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